Otro Blog del Grupo Noticias en Tweets »» Sígueme en Facebook Sígueme en Twitter Síguenos en Instagram Suscríbete a NT Youtube Suscríbete Gratis Síguenos en Google +

viernes, 14 de agosto de 2015

A perdigones policía dispersa a las personas que hacían cola para comprar leche en madrugada


Personas que planeaban pasar la noche esperando a que el abasto abriera, fueron sorprendidas por un grupo antimotín de la Policía del estado. Usuarios afirman que “se están matando” por productos regulados

Alixel Cabrera / Foto: Gabriela Sanz / Diario La Verdad

Ayer se presentó una situación irregular en un supermercado ubicado en la Curva de Molina. El rumor de que suministrarían tres kilos de leche en polvo por persona ocasionó la regular concurrencia al local desde horas de la noche del miércoles. Los funcionarios del Cuerpo de Policía Bolivariana del Estado Zulia (CPBEZ) acudieron al lugar para dispersar a los usuarios. La prohibición de pernoctar fuera de los abastos fue la razón de los efectivos para disparar perdigones buscando que quienes planearan pasar la noche.

Los afectados reportaron que aproximadamente a las 12.00 medianoche arribó la brigada con el objetivo de separar a la multitud que paulatinamente se iba acumulando en las afueras del mercado para ser los primeros en entrar a las 8.00 de la mañana. Las detonaciones se percibieron en toda la cuadra. Los usuarios que a las 11.00 de la mañana de ayer continuaban en la cola recordaron que los efectivos los persiguieron hasta otros establecimientos de la zona como el Banco Bicentenario.

Yendry Ferrer, vendedor ambulante del sector, pasa el día entre colas de comercioes. Afirmó que “esto ha sido una guerra. Llegaron a disparar y había niños y todo”. Aseguró en que no todos los que hacen colas son “bachaqueros”. A su criterio, la manera en la que se maneja la situación es “desordenada”.

“La ley (policías), abusando de su autoridad, reprimiendo al pueblo, hasta a mujeres embarazadas y viejitos maltratan. Esa no es la solución”.

"Matándose unos con otros por leche"

“Nos estamos matando unos con otros por leche”, afirmó Génesis Perozo, docente, quien llegó a las 3.00 de la mañana al establecimiento con la esperanza de comprar leche. No llegó a tiempo para presenciar este hecho, pero se mantuvo en constante movimiento. “Corríamos y luego volvíamos a nuestro lugar. Hasta perdimos el puesto”.

A esta situación se sumó otra queja: transcurridas ocho horas desde su llegada, no habían podido entrar. Hastiados y molestos, quienes permanecían en cola comentaban que solo había entrado un grupo al abasto. "Presuntos amiliares" de los trabajadores del supermercado y funcionarios habían sido admitidos. El temor de haber perdido el tiempo se propagó. “Dejan pasar a esa gente y uno espera. Después caen las 5.00 de la tarde y dicen que no hay más”, predijo Perozo.

La tensión estuvo siempre presente. Neiro Berrueta es un albañil que se tomó el día para poder adquirir productos básicos para sus hijos. Calificó las medidas adoptadas por los organismos de seguridad como “arbitrarias”. “Aquí yo he presenciado de todo. Nos han tratado muy mal”.


Recibe nuestras actualizaciones por E-Mail. SUSCRÍBETE GRATIS AQUI


Tu opinión vale mucho…